Supremacía.

La supremacía es el principio por el cual una norma o sistema jurídico es aplicable y se impone sobre otras normas o sistemas jurídicos. Este principio se aplica generalmente cuando hay un conflicto de leyes entre dos o más jurisdicciones, y establece que la ley de la jurisdicción con supremacía se impondrá sobre las otras.

Índice de contenidos
  1. EEUU presenta el reemplazo del F-22... MÁS LETAL, MÁS RÁPIDO y MÁS DESTRUCTIVO
  2. ATREVIMIENTOS QUE NADIE ESPERABA ??
    1. ¿Qué es la supremacía?
    2. ¿De qué se deriva la supremacía?
    3. ¿Cuáles son los límites de la supremacía?
    4. ¿Por qué es importante la supremacía?
    5. ¿Qué consecuencias puede tener el no reconocimiento de la supremacía?
    6. ¿Cuándo se aplica la supremacía?
    7. ¿A qué se refiere la supremacía?
  3. Para Finalizar

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¿Qué es la supremacía?

La supremacía es la posición jurisdiccional que ostenta una autoridad en relación con otras. En el contexto del derecho internacional, la supremacía se refiere a la regulación y el poder de un Estado para hacer cumplir sus leyes dentro de sus fronteras territoriales.

¿De qué se deriva la supremacía?

La supremacía es el principio que establece que las leyes y tratados internacionales forman parte del derecho interno de los Estados, por lo que prevalece sobre cualquier otra norma. Este principio se encuentra consagrado en el artículo 27 del Convenio de Viena sobre el Derecho de los Tratados.

¿Cuáles son los límites de la supremacía?

La suprema corte de España, como órgano supremo del poder judicial del estado español, en virtud de su carácter suprema e independiente, conoce y resuelve, entre otras, las cuestiones referentes al límite de la soberanía nacional, conforme a lo dispuesto en el artículo 92 de la Constitución española.

La Corte Suprema española se compone de cinco Salas: la Sala Civil, la Sala Penal, la Sala Laboral, la Sala Contencioso-Administrativa y la Sala Social. Todas ellas conocen de forma exclusiva determinadas materias. La Sala Civil, por ejemplo, conoce de los recursos de amparo y de los conflictos internacionales privados; la Sala Penal, de los recursos de infracción; la Sala Laboral, de los recursos de suplicación y de los conflictos internacionales del trabajo, entre otros.

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En lo que respecta a la competencia material de la Corte Suprema en materia de límites de la soberanía nacional, ésta se encuentra prevista en el artículo 92.3 de la Constitución española, el cual atribuye a dicho órgano judicial la función de "conocer y resolver definitivamente, en última instancia, de los litigios que se susciten entre particulares cuando versen sobre cuestiones de soberanía nacional, así como de las cuestiones que, conforme a las leyes, se refieran a la competencia o al ejercicio de los poderes públicos".

Aunque el artículo 92 de la Constitución española no contiene una definición de lo que es la soberanía nacional, sí enumera una serie de elementos que, en su conjunto, deben ser considerados como tales: el territorio, el pueblo, la forma de gobierno y el ordenamiento jurídico.

En cuanto al territorio, la soberanía nacional es el poder que el estado ejerce sobre un territorio determinado y que, por tanto, está vinculado a la idea de soberanía territorial. El concepto de soberanía territorial implica el derecho absoluto e inalienable del estado de ejercer su soberanía sobre un territorio concreto, así como el reconocimiento de ese derecho por parte de la comunidad internacional.

El territorio es, por tanto, un elemento esencial de la soberanía nacional, ya que sin él el estado no podría ejercer su soberanía. No obstante, el territorio no es el único elemento que define la soberanía nacional. Otro elemento igualmente importante es el pueblo.

El concepto de soberanía popular se refiere al derecho que tiene el pueblo de gobernarse a sí mismo mediante el ejercicio de la soberanía. La soberanía popular implica, por tanto, el derecho del pueblo a elegir libremente a sus representantes y a decidir sobre las cuestiones que afecten a su vida y a su futuro.

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La soberanía popular es, por tanto, un elemento esencial de la soberanía nacional, ya que sin ella el pueblo carecería de capacidad para decidir sobre su propio destino.

Otro elemento que constituye la soberanía nacional es la forma de gobierno. La forma de gobierno se refiere al modo en que el pueblo ejerce su soberanía a través de sus representantes. En democracia, la forma de gobierno es representativa, ya que el pueblo elige a sus representantes y éstos toman las decisiones en su nombre.

Por último, otro elemento que define la soberanía nacional es el ordenamiento jurídico. El ordenamiento jurídico es el conjunto de normas y principios que regulan la vida en sociedad y que establecen los límites al ejercicio del poder.

El ordenamiento jurídico es, por tanto, un elemento esencial de la soberanía nacional, ya que sin él el estado carecería de autoridad para imponer el orden y garantizar el respeto de los derechos y libertades de los ciudadanos.

La soberanía nacional, en consecuencia, se define como el poder soberano del estado de ejercer su autoridad sobre un territorio determinado y sobre un pueblo determinado, conforme a una forma de gobierno determinada y a un ordenamiento jurídico determinado.

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La soberanía nacional es, por tanto, un concepto relativo, ya que depende de la voluntad del estado de ejercer su poder soberano sobre un territorio y un pueblo determinados. No obstante, el concepto de soberanía nacional también puede entenderse de forma absoluta, ya que el estado soberano es aquel que goza de plena autonomía e independencia y, por tanto, no está sometido a ninguna autoridad superior.

La soberanía nacional, en consecuencia, puede ser entendida como el poder soberano del estado de ejercer su autoridad sobre un territorio y un pueblo determinados, conforme a una forma de gobierno determinada y a un ordenamiento jurídico determinado.

¿Por qué es importante la supremacía?

La supremacía es importante por varias razones. En primer lugar, establece un límite claro para el poder del gobierno. El poder del gobierno se limita a lo que establece la Constitución, y la Constitución se interpreta finalmente por el Tribunal Supremo. De esta manera, se asegura que el gobierno actúe dentro de los límites establecidos por la ley y no abuse de su poder.

En segundo lugar, la supremacía garantiza la igualdad ante la ley. Todos los ciudadanos, independientemente de su rango o posición, están sujetos a la misma ley. Nadie está por encima de la ley, ni siquiera el propio presidente de la nación.

En tercer lugar, la supremacía de la ley protege los derechos fundamentales de los ciudadanos. Los derechos fundamentales son aquellos que están consagrados en la Constitución y que no pueden ser modificados ni suspensos por el gobierno, ni siquiera en tiempos de crisis. Estos derechos incluyen la libertad de expresión, de religión y de reunión, entre otros.

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Por último, la supremacía de la ley asegura que el poder se ejerza de manera legítima y no arbitraria. El gobierno no puede tomar medidas contra cualquier ciudadano sin motivo justificado. Si el gobierno viola la ley, los ciudadanos tienen el derecho de presentar un recurso ante el Tribunal Supremo para que sean anuladas las medidas ilegales.

¿Qué consecuencias puede tener el no reconocimiento de la supremacía?

En España, el no reconocimiento de la supremacía puede tener diversas consecuencias. En primer lugar, el no reconocimiento de la supremacía implica el no reconocimiento de la soberanía nacional, lo que a su vez significa el no reconocimiento de la legalidad del Estado y de sus instituciones. En consecuencia, el no reconocimiento de la supremacía es un acto de sublevación contra el orden constitucional español.

El no reconocimiento de la supremacía puede ser castigado con diversas penas según el grado de rebeldía del acto. En el Código Penal español, el no reconocimiento de la supremacía es considerado un delito de rebelión, el cual está sancionado con penas de prisión de entre 8 a 14 años.

Además, el no reconocimiento de la supremacía puede dar lugar a otros actos de desobediencia civil, como el incumplimiento de las leyes, la desobediencia a las autoridades o el boicot a las instituciones del Estado.

¿Cuándo se aplica la supremacía?

La supremacía se aplica en una variedad de situaciones, pero generalmente se trata de cuestiones en las que el derecho nacional entra en conflicto con el derecho internacional. En estos casos, el derecho internacional suele tener prioridad sobre el derecho nacional.

¿A qué se refiere la supremacía?

Supremacía se refiere a la autoridad o poder de una persona u organización por encima de todos los demás. En el contexto del derecho, la supremacía se puede referir a la autoridad de una ley por encima de las leyes de un estado menor. La Constitución de España establece la supremacía del derecho español sobre todas las leyes de España.

Para Finalizar

En España, la Constitución establece que el poder supremo de la nación reside en el pueblo español (artículo 1.2 CE). Este poder se ejerce a través de los órganos representativos del pueblo (Cortes Generales y Gobierno) y mediante el referendo (artículo 92 CE).

La Constitución es la norma suprema del ordenamiento jurídico español, por lo que todo órgano del Estado, incluidos los tribunales, están obligados a aplicarla y hacerla cumplir (artículo 9.3 CE).

El principio de supremacía se extiende también a las leyes orginarias, es decir, aquellas que son aprobadas por el Parlamento con el voto favorable de las dos terceras partes de sus miembros (artículo 161 CE). Estas leyes tienen prioridad sobre las demás y sólo pueden ser derogadas o modificadas mediante otra ley orginaria.

Este principio se complementa con el de igualdad ante la ley, que establece que todos los ciudadanos son iguales ante la ley y que gozan de los mismos derechos y obligaciones (artículo 14 CE).

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